La mayoría de guías de emprendimiento asumen un tipo de interacción social — llamadas improvisadas, redes de contactos, reuniones espontáneas — que puede costarte mucho más energía que a otra persona, y que además no es necesaria para que un negocio funcione. Emprender siendo autista no es un plan distinto: es el mismo negocio, montado de una forma que no te obliga a fingir todo el día.
El proceso de fondo —elegir una idea, validarla, montarlo mínimo y sostenerlo— está en la guía de cómo montar un negocio online. Aquí van los ajustes que de verdad marcan la diferencia.
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