
La transición a la jornada de 40 horas en México —el paso de las 48 a las 40 horas semanales— es uno de los cambios más relevantes que enfrentarán las empresas mexicanas en los próximos años. Tras la publicación del decreto en 2026, la reducción se aplicará de forma gradual hasta consolidarse al cierre de la década, sin recorte de salario.
No se trata solo de quitar horas: implica rediseñar turnos, llevar un registro electrónico de la jornada, recalcular percepciones y asegurarse de que la nómina siga siendo exacta. Para los equipos de Recursos Humanos y para cualquier pyme, anticiparse a la ley de las 40 horas laborales marca la diferencia entre una adaptación ordenada y un problema operativo difícil de revertir.
Leer más























